Una pareja de quiosqueros acude a una nueva edición del famoso concurso UN, DOS, TRES...
En la primera fase, la de las preguntas, el presentador les formula una que parece sencilla: Por cincuenta céntimos de euro, digan objetos que se pueden encontrar en un kiosco.
Asombrados por la facilidad de la cuestión, los concursantes se lanzan a responder con la siguiente relación:
Un periódico, una revista de sudokus, una revista de sopas de letras, una revista de cruzadas, unas tijeras para cortar los cupones, un albarán verde, un albarán rojo, un albarán azul, un set de cuchillos, una caja con sartenes, una caja de sobres raiman, una máquina de recargas, un teléfono, una bicicleta de La Razón, un plumifero del Sport, una pegatina de Kiasa en la puerta, una cartilla de cupones, una caja de sobres raiman....
En ese momento suena la campana de los supertacañones que proclaman: ¡Que decepción, hubo repetición!
El presentador lo aclara: Efectivamente han repetido los sobres de los conejitos raiman.
Los quiosqueros se justifican ante la audiencia: "Claro, como Sgel los envía todos los días, aunque no los queramos..."
El presentador, algo consternado, reconoce la veracidad de la afirmación de los quiosqueros, pero les avisa de su derrota. Los quiosqueros reciben un premio de consolación y con la pasta deciden poner una granja de conejos. Y con las ganancias, envían a Sgel una reproducción de la Calabaza Ruperta en acero inolvidable...